Mi felicidad empieza con un mensaje tuyo.
Capitulo 4
25 de agosto del 2017
Después de habernos conocido en persona empezaste a planear
nuestra primera cita y eso era demasiado emocionante para mí, pero también estaba
demasiado inestable para empezar a enamorarme nuevamente no dejaba de pensar en
él y en ti, pero me sentía peor en hacerte daño y lo peor es que no te merecías
nada de lo que estaba pasando en mi corazón, pero me encantaba hablar contigo y
reír ya que olvidaba todos mis problemas estando contigo.
Nos quedamos ver a las 6:00 pm de la tarde, pasaste por mi a
mi casa, estabas vestido con un pantalón de mezclilla, tus vans y una playera
verde y por supuesto con un chingo de gel en la cabeza, pero con un olor tan
irresistible que me cautivo el corazón, pero por mi parte la loli que conociste
la primera vez ya no existía esta ocasión había salido un vagabundo vestido de
vato, unos jeans negros, una camisa de manga larga gris super extragrande y
unos converse sucios.
-
Ya estoy afuera
-
Vooooy
Me viste salir y te quedaste en shock ya que no esperabas
que saliera de esa forma vestida y con una cara espantosa, no comentaste nada y
empezamos a caminar al lugar, nuestra primera cita.
Tomamos un taxi en la esquina de mi casa, nos subimos y
pusiste tu brazo por atrás de mi como si fueras abrazarme y hablamos en el
trayecto.
Llegamos al lugar, era algo nuevo para mi ya que nunca lo había
visto y mucho menos me habían invitado a comer a un lugar así, el lugar era un
establecimiento de 3 pisos con varios restaurantes en ellos.
-
¿Qué quieres comer?
-
Amm, lo que quieras
-
Te traje para que tú escojas
-
Mmm bueno, quiero sushi
-
Está bien comeremos sushi
Pedimos sushi, en lo que esperábamos nos tomamos una foto
con tu celular, esa foto que con los años iba conservar para toda mi vida.
Llego la comida a la mesa, observe tu cara con algo de
asombro y de disgusto a la vez.
-
¿Estás segura de que esto te gusta?
-
Si, ¿por qué?
-
No por nada
No comiste absolutamente nada de la comida que habíamos pedido,
por ende, me dijiste que, si mejor comíamos unos tacos, porque realmente eso no
lo ibas a comer.
Bajamos a la planta baja y nos sentamos a pedir unos tacos,
ahora estabas más feliz y el semblate te había cambiado por completo.
Aunque yo andaba nerviosa todo el momento.
-
¿Estás bien?
-
Amm, si por qué?
-
Te he notado que estas medio ida y volteas a
todos lados
-
Ah, eso sí, pero estoy bien solo pensaba que en
cualquier momento llegará Daniel a declarar su amor por mí.
-
Jajajjajaja eso, claro que no va a pasar. ¡Oh
no! Ahí viene…
-
¿Qué? (Mientras se hacia en forma de cajita y se
tapaba el rostro)
-
(Con una carcajada y una gran sonrisa en su
rostro) En serio pensaste que iba a venir a él a declararse? Pero si te invite
yo a una cita, no él. Tranquila
-
No lo sé, tal vez (mientras le sonreía)
Comimos y nos dirigimos a casa, caminamos para tomar la ruta
para ir a casa; en el trayecto nos agarramos de la mano, su mano era rígida muy
rasposa, era obvio ya que el ha trabajado desde muy temprana edad, además de
haber peleado con cualquier persona que se le pusiera enfrente, pero eso no le
tome importancia, me sentía protegida y en el fondo sabía que podía confiar en él.
Al llegar a mi casa, nos sentamos en la banqueta a platicar
un rato más.
-
¿Te gusto salir hoy?
-
Si, me divertí mucho
-
Que bueno que te haya gustado
-
Si, oye mira esto (mientras se metía completamente
todo el rollo de sushi a la boca diciendo una y otra vez “Ahora lo vez y ahora
no lo vez " con risas)
-
Jajjajajajaj que pedo contigo? (mientras se reía)
-
¿No lo sé, esta cagado no?
-
Si, demasiado.
Nos despedimos, volviste abrazarme fuertemente y me diste un beso en la
mejilla.
-Descansa, te aviso cuando llegue
-Sip, nos vemos.
Esa noche fue inolvidable, pero también no estaba estable y mucho menos emocionalmente pero tampoco para enamorarme de alguien nuevamente, pero en el fondo estaba pasando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario